Terry Pratchett y Muerte, Muerte y Terry Pratchett. Hace un año que falleció uno de los escritores más prolíficos e importantes de la era contemporánea. Hoy, me veo obligado a rescatar este post para mi blog.

El gran Terry Pratchett
Uno de los escritores de fantasía más importantes de la historia: Terry Pratchett

Lo primerísimo que pensé al abrir este blog, era que debía rescatar algunos post escritos en su día, o por lo menos algunos que tuvieran un valor especial para este que escribe. Uno de los elegidos es este post con el que abrí FrikArte.com (otro momento ilusionante del que hablaré en su momento), no sólo por evidente interés literario, sino por la grandeza de la figura que trato: Sir Terry Pratchett, responsable (entre cientos de cosas) de la saga fantástica Mundodisco.

En este post analizaba el enorme aporte de Terry (permitidme que lo tutee) a la literatura contemporánea y de su estilo propio e irrepetible. Sin embargo no perdí la oportunidad de hablar de su filosofía de vida, que sin duda fue clave en desarrollar el enorme legado que ha dejado a los amantes del mundo que sostiene Gran A´Tuin.
Hoy escribo esta pequeña introducción pensando en que ya hace más de un año que el maestro nos dejó. Al final no fue mediante la eutanasia, sino por muerte natural… aunque claro, tratándose de Terry Pratchett y la Muerte, nunca se puede dar algo por sentado. Al fin y al cabo, la Muerte puede “mandarte a tomar por culo” (como lo lees).
Terry Pratchett y Muerte, una relación que va más allá de autor y obra.


La literatura fantástica tiene miles de autores que enriquecen su universo día tras día. Los hay épicos, como el inolvidable J.R.R. Tolkien; los hay soñadores, como la imaginativa J.K. Rowling; o incluso morbosos, como la creadora de la saga Crepúsculo, Stephanie Meyer.

Pero hay uno de estos autores que llama la atención por un magnífico detalle: fue el primero en crear un universo fantástico moderno… y mofarse de él. Él es el maestro Sir Terence David John Pratchett.

La estupidez real siempre vence a la inteligencia artificial- Terry Pratchett

Nacido en 1959, en Inglaterra, Pratchett se decantó rápidamente por las labores periodísticas, abandonando la escuela e ingresando en diferentes publicaciones, desde una temprana edad hasta afianzarse en periódicos como Buck Free Press. En este periplo escribió varias obras menores como The Carpet People, e incluso llegó a trabajar de relaciones públicas de una central nuclear. Pero no fue hasta 1983, cuando alcanzó la fama absoluta, escribiendo un libro sobre un mundo sostenido por una tortuga gigante y 4 elefantes, que viajan por el espacio portando sobre ellos la fantasía más alocada que se recuerde.
Terry Pratchett y muerte, mundodisco, Rincewind

El Color de la Magia, se convierte así en el primer libro de la saga Mundodisco, que cuenta ya con más de 30 entregas (sin contar con sus respectivos “spin-offs”). El libro, trata las aventuras de un mago de mediana edad que, para empezar con la parodia, no sabe realizar un sólo encantamiento. Rincewind el mago, tendrá que usar “todo tipo de artes” (tales como golpes en la entrepierna), para sobrevivir en la dura ciudad de Ankh-Morpork y acompañar al primer turista del Mundodisco, Dos Flores, por tierras llenas de criaturas poco convencionales.

La expectación por la creación de este nuevo mundo fue tal, que 3 años después publicó La Luz Fantástica, la continuación de las aventuras de Rincewind. El lanzamiento de esta segunda entrega tuvo tanto éxito, que Terry Pratchett decide dedicar su vida a la escritura de sus libros fantásticos (fantásticos, en todos los sentidos). Es así como inicia un periodo prolífico que se iniciará sólo un año después de su última obra, con Ritos Iguales, Mort, Rechicero,… y que desafortunadamente, se ha frenado en la actualidad.

Una característica propia de las obras de este escritor, es la alternancia de protagonistas en cada libro, siendo Rincewind el primero que cede el testigo a Cohen el Bárbaro, Yaya Ceravieja, Tiffany Aching, etc. Sin embargo, existe un consenso entre los fans de la saga y la crítica a la hora de decidir el personaje más carismático de la saga. Es curioso que Pratchett eligiera a esta entidad para poseer los atributos más llamativos de Mundodisco, porque pocas veces encontramos un esqueleto de 2 metros, con túnica negra y guadaña, preocupado por los problemas característicos de su peculiar empleo.

Tenía que ser la Muerte. Nadie más iría por ahí con las cuencas de los ojos vacías, claro. Y la guadaña que llevaba al hombro era otra pista. Mientras Rincewind la miraba horrorizado, una pareja de amantes, riéndose de algún chiste privado, atravesaron la aparición sin darse cuenta de nada.
La Muerte parecía sorprendida, al menos hasta donde puede parecerlo un rostro sin rasgos móviles.

— ¿Rincewind? -dijo la Muerte, en tonos tan profundos y pesados como puertas de plomo cerrándose en una cavidad subterránea.
— Hummm -respondió Rincewind, intentando apartarse de la mirada sin ojos.
— Pero ¿qué haces tú aquí?
(Bum, bum, lápidas de criptas en sólidas montanas antiguas, comidas por los gusanos…)
— Hummm… ¿por qué no iba a estar aquí? -se las arregló para responder Rincewind-. Además, estoy seguro de que tienes mucho que hacer, así que te dejo…
— Me sorprende que hayas tropezado conmigo, Rincewind, porque tengo una cita contigo esta misma noche.
— Oh, no, no…
— Pero, claro, lo jodido del asunto es que esperaba encontrarte en Psephopololis.
— ¡Pero eso está casi a ochocientos kilómetros!
— No hace falta que me lo recuerdes. Ya veo que se me ha vuelto a descuajaringar todo el sistema. Oye, mira, ¿no te importaría…?
Rincewind retrocedió, extendiendo las manos frente a él como para protegerse. En una caseta cercana, el vendedor de pescado seco contempló a aquel loco con interes.
— ¡Ni pensarlo!
— Puedo prestarte un caballo muy rápido -ofreció la Muerte.
— ¡No!
— No dolerá nada.
— ¡No!
Rincewind se dio la vuelta y echó a correr. La Muerte le miró alejarse, y se encogió de hombros con gesto de fastidio.
Pues que te den por el culo -dijo la Muerte.

Con este fragmento de El Color de la Magia, empieza la relació Terry Pratchett y Muerte. Aquí podemos ver ilustrada perfectamente la personalidad de este genial personaje, presente en casi todos los libros de Mundodisco (como es lógico en un universo lleno de criaturas capaces de otorgarle trabajo extra). Y me perdonarán si me extiendo con él, y sí, digo él, porque La Muerte en esta saga es un personaje masculino, a diferencia de otros universos. Además, tiene un mayordomo llamado Albert, una hija adoptiva llamada Ysabell, una nieta llamada Susan Sto Helit, un corcel llamado Binky (sí, Binky…) e incluso un personaje homónino llamado La Muerte de las Ratas (encargada de estos roedores). Por extendernos, podemos añadir hasta curiosos detalles como la adoración casi obsesiva de La Muerte hacia los gatos o la fobia que este personaje tiene a que alguien lo busque intencionadamente. La Muerte con miedo escénico… Terry Pratchett en estado puro.

“El ser humano es maravilloso. En un Universo tan inmenso y fascinante, han inventado el aburrimiento”- La Muerte

Así es la muerte para Sir Terry Pratchett, una parodia de la mismísima vida. Y nunca mejor dicho, ya que el escritor británico es un fuerte defensor de la eutanasia (siendo famoso por la dirección de del documental Choosing to Die, en el que un multimillonario decidía acabar con su vida delante de las cámaras), la cual defiende como práctica legal y digna.

Tanto es así, que tras conocerse en 2007 que padecía de Alzheimer prematuro, Pratchett comienza a pensar en su expiración.

Me ofrezco a mí mismo como caso de prueba. Como ya he dicho, me gustaría morir en paz con Thomas Tallis en mi iPod antes de que la enfermedad me venza. Espero que falte mucho para ello, porque si supiera que puedo morir cuando quiera, cada día pasaría a valer un millón de libras esterlinas. Si supiera que puedo morir, podría vivir. Es mi vida, mi muerte, mi decisión.

Esto es un fragmento del discurso escrito por Terry Pratchett, Shaking Hands With Death, para Richard Dimbleby, en el que expone su decisión con su habitual forma de ver las cosas. Si quieres verlo, aquí lo tienes en un perfecto inglés y con una duración de más de 45 minutos. Eso sí, algún día este discurso será famoso por la contundencia de las palabras de este mago de la escritura, y todos lo veremos por todas partes (palabrita de Papá Puerco). Y si no lo creen así, les recuerdo el famoso discurso de Steve Jobs, archiconocido por todos (port-mortem).

Actualmente, Pratchett ultima los detalles de su muerte asistida, que se realizará en una clínica privada de Suiza, llamada Dignitas. Sea como sea, a los millones de fans de esta mente única, cada segundo que nos regala, es la esperanza de volver a ver un Mundodisco lleno de vida. Una vida irónica, ácida, original pero sobre todo… genuina.

Tal vez sea pronto, tal vez no. Tal vez sea triste… o tal vez Sir Terry Pratchett tiene razón, cuando se mofa así de su peculiar amiga:

– La verdad, no me arrepiento -dijo con voz casi normal-. Volvería a hacerlo. Los niños son nuestra esperanza para el futuro.
-NO HAY ESPERANZA PARA EL FUTURO -dijo la Muerte.
– ¿Y qué hay en el futuro?
-YO.
– ¡Aparte de ti!
La Muerte le miró, asombrada. –¿CÓMO DICES?
La tormenta alcanzó su aullante clímax sobre ellos. Una gaviota pasó volando.
– Quiero decir -insistió Superudito, con amargura-, ¿qué hay en el mundo que merezca la pena vivir en el intervalo?
La Muerte meditó sobre el asunto.
GATOS -dijo al final-. LOS GATOS SON MUY BONITOS.

Desde aquí, dedicamos un sonoro homenaje a uno de los grandes, Sir Terry Pratchett. Gran persona, mente privilegiada e incomparable escritor.