En pleno huracán previo a la salida de Final Fantasy XV tuve la suerte de encontrarme con el tráiler del videojuego Orwell, un simulador indie con una premisa muy clara: jugar a ser Gran Hermano.

Orwell, el videojuego y su interfaz
El cotillero internetil hecho interfaz

Obviamente hablamos del concepto Orwelliano del Big Brother -no de esa aberración televisiva-, un personaje cuya figura era usada en la novela 1984 como símbolo del control absoluto de la sociedad, como garantía de una utopía ideal. Sin libertades, no hay peligro… aparentemente. No hace falta que diga que esta barbárica maravilla literaria está a la orden del día gracias a Internet, los smartphones y las nuevas tecnologías. Donde Gran Hermano necesitaba millones de cámaras y micrófonos, ahora lo tiene a mano gracias a la tecnología.

Es aquí donde parte la premisa del videojuego Orwell: somos un empleado del sistema que bautiza al título, con una misión muy clara: encontrar información, por todos los medios posibles, para que el equipo ejecutivo pueda efectuar detenciones en nombre del sistema. Y cuando digo todos los medios posibles me refiero a información pública, como la de los perfiles de redes sociales, blogs, redes profesionales, prensa… o ejemplos más “privados” como las llamadas telefónicas, los chats privados o registros policiales. Cuando reunimos suficientes pistas a lo Cluedo, Orwell dictamina sentencia sobre el objetivo.

El juego en sí es entretenido y consigue captar la atención del usuario con una narrativa bien hilada entre las pistas que encontramos y el propio asesor que nos lleva de la mano. Durante la primera hora de juego, todo fluye genial mientras vamos aprendiendo las mecánicas -a veces un tanto bruscas-. Sin embargo, cuando ya vas cogiendo el ritmo, te das cuenta de lo que estás haciendo: te has visto 5 páginas del perfil social de una persona, buscando información que te pueda interesar para tu objetivo. Has stalkeado a una persona como si no hubiera mañana.

Orwell, el videojuego y Cassandra
Empiezas con el perfil social y acabas sabiendo hasta el DNI de la persona. Menos mal que no es real… ¿o sí?

Está claro que todos hemos buceado alguna vez en el perfil de una persona desconocida -aunque no lo reconozcamos-, muchas veces por curiosidad, por pura procastinación o incluso buscando algo en concreto. Es por eso que jugando a Orwell te sientes extrañamente cómodo en el papel del investigador. Sólo hay una pequeña diferencia: tienes el poder de arruinarle la vida al investigado.

Orwell es todo un simulador de “stalker profesional”

Durante mi investigación, el asesor me contó que a veces la información encontrada podía ser contradictoria, por lo que debía encontrar suficiente evidencia para refutar una teoría. Y así fue: encontré indicios de que la investigada era una persona violenta abiertamente, que había cometido un delito de agresión y que se había librado de las consecuencias debido a la influencia de sus ricos y poderosos padres.

Todo iba bien: yo stalkeando a la pobre y esperando encontrar la puntilla final de la investigación, cuando… me encuentro pistas que indican que la investigada toma medicación para su trastorno, que el supuesto delito fue en defensa de un ser querido y que además no le haría daño ni a una mosca. Y ahora viene la decisión final: ¿usamos las pruebas que tenemos hasta ahora o las descartamos? “Afortunadamente”, pillamos a la presunta terrorista confesando un delito menor y el equipo ejecutivo toma las riendas… y ahora, toma nota: ¿cuánto de lo que has hecho hasta ahora es posible con sólo unos clicks en la vida real?

Cuando terminas la primera sesión del videojuego Orwell, te das cuenta de que hay gente que juega a esto en la vida real, sin sistemas ficticios de seguridad o una organización detrás -que también la hay, por supuesto-. Hay personas muy buenas en esto de obtener “información para…” y lo peor de todo es que no hablamos de hackers o profesionales del phising: hablamos de gente que no sabe hacer la O con WordPress. ¿No os ha pasado alguna vez que un día conocéis a alguien y la mañana siguiente os encuentra en Facebook? Que se lo digan a Scarlett en Don Jon

Don Jon
Motivaciones sexuales aparte, vamos a lo que vamos

Siguiendo la moda de Black Mirror de reflejar el lado oscuro de la tecnología, el videojuego Orwell me ha recordado lo peligrosísimo que es vertir información en la red, sin tener control alguno. Cosas que has subido hace años pueden ser el peligro que te aceche en el futuro y no por algoritmos maníacos de control, sino por personas tan cercanas como tu jefe, una ex-pareja poco fiable y hasta un conocido con las manos largas. Por poner un ejemplo: ¿cuantísimas personas se hacen una cuenta en Forocoches, para rajar de barbaridades, y luego van dejando migas de pan que indican su verdadera identidad? Cualquier persona con 2 dedos de frente y Google por bandera es capaz de encontrar un nick con un sólo dato: una IP, un apellido, el apodo alternativo que usa en otra red, una foto, o incluso una muletilla característica a la persona. Sólo hay que encontrar uno de esos indicios para tener el camino hasta la siguiente pista, y luego otro y luego… ¡premio!

El videojuego permite simular el proceso por el que una persona “cotillea” la vida de un desconocido. Esta vez con la noble excusa de detener un ficticio ataque terrorista… pero, ¿quién sabe? A lo mejor hay alguien haciendo lo mismo conmigo en estos momentos. O contigo.

Te recomiendo descargar Orwell en Steam en cuanto puedas

¡Cuidado con lo que subes! Mientras tanto, por el precio que tiene Orwell en Steam, tienes que comprar todos los episodios (sí, es episódico) a la voz de ASAP. ¡Recomendadísimo!